viernes, 28 de enero de 2011

Mea culpa: semana perdida

Hoy tengo que entonar el mea culpa.
Muchas veces e intentado expresar en este blog lo que me gusta entrenar frente a las adversidades: con lluvia, con viento, con frío, con calor... aunque sufra.
También he dicho que me gusta, y mucho, sentir la lluvia sobre mi cara, mis brazos, mis piernas cuando entreno. Pero eso si, si empieza a llover cuando ya he empezado el entrenamiento. Si está lloviendo como lo lleva haciendo desde hace un par de horas, no consigo vencer la verguenza y la pereza de salir lloviendo.

Ayer ya no pude cumplir con el entrenamiento por el trabajo. Llevo una temporada con mucho trabajo y ayer fue el culmen pues no salí de la oficina hasta las 11 de la noche. En estos tiempos uno no se debe quejar de tener trabajo.

Tenía la esperanza de salir hoy, sin embargo lleva lloviendo varias horas, y con rachas fuertes.
Aproveché que estaba lloviendo para acercarme a Barcelona y recoger el dorsal de la media maratón de este domingo. Esperaba hacer tiempo a ver si al regresar a casa la lluvia cesaba, pero no hubo manera. Así pues, otro día más tirado por la borda.


Mañana es sábado, así que algo malo tiene que suceder para no salir a estirar las piernas mañana.