miércoles, 11 de mayo de 2011

Navegando sin brújula


El título de hoy se podría aplicar a los entrenos que estoy realizando. Sin un objetivo a medio plazo mis entrenos son completamente anárquicos: si un día no puedo salir a entrenar, no pasa nada, no salgo. Si un día me apetece hacer kilómetros... pues ala! a hacer 16km. Si otro día me apetece dar zapatilla, me pongo las pilas y a correr que te pillo...

Pero el título viene debido al entreno de hoy. Llego a una hora prudencial a casa, preparo todo en la mochila y cuando voy a coger el Fore miro cómo está la bateria y veo que está out. Vamos, que necesitaría al menos unos 10 o 15 minutos para que se cargara algo. Sin embargo no tengo ganas de esperar así que dejo el Fore cargándose en casa y salgo sólo con la mochila.

Voy pensando que no pasa nada por correr un día por sensaciones así que creo que no tendré problema en correr sin reloj. Así pues del entreno de hoy no tengo ni tiempo, ni ritmo cardíaco ni distancia.
Sólo puedo tener distancias aproximadas ya que salí por el lado izquierdo del río dirección Martorell y le tengo cogido la medida a ese recorrido. Así que calculo que casi con toda seguridad fueron unos 9km.
Respecto al tiempo, volvemos al método de la vieja: si salí del gimnasio sobre las 20h y regresé sobre las 21h... si le quitamos unos 15 minutos de estiramientos que hice... pues eso, sobre 45 minutos de carrera.

Creía que estaría más preocupado por marcar un ritmo y saber si iría más rápido o más lento, pero no fue así. Me fue muy fácil marcar un ritmo cómodo desde el principio y en la segunda mitad apreté un poco más. Pero claro, al no tener el Fore no sé si el ritmo de la segunda mitad era rápido o era mi cuerpo que notaba el cansancio. Eso ahora nunca lo sabré.
Ay que ver cómo una pequeña cosa como es un reloj nos puede crear a llegar dependencia.

Y para finalizar, una sesión light en el gimnasio: 20 minutos de bici dándole fuerte los últimos 5 minutos y acabando con varias sesiones de abdominales y estiramientos.