jueves, 24 de septiembre de 2009

Crónica Maratón Berlín 2009

18 Semanas y cientos de kilómetros esperando para poder realizar esta crónica.

Viernes 18 Septiembre 2009:
En el aeropuerto de Barcelona me encuentro con la expedición de corredors.cat que también van a Berlín. Ha sido una experiencia pasar todos estos días con ellos.

Llego a Berlín ciudad sobre las 3 de la tarde. Antes de ir a dejar las maletas en el hotel, Jaume y Carlos, dos personas que conozco en el aeropuerto y que vamos al mismo hotel decidimos comer algo ya que desde el desayuno no hemos probado bocado. Dejamos las maletas en el hotel y nos vamos a recoger el dorsal a la feria del corredor situado en un antiguo aeropuerto: Tempelhof. El ambiente que allí se respira y la cantidad de stands y corredores que hay me empieza a poner en situación que el domingo voy a vivir algo grande.
En esta foto podéis ver el vestíbulo que daba la entrada a la feria:


Sábado 19 Septiembre 2009:
No hay prisa en levantarse, pero los nervios ya empiezan a aparecer y después de 7h de sueño el cuerpo ya no aguanta más en la cama. A las 9 bajo a desayunar. La cantidad de cosas que te da un hotel para desayunar siempre me atrajo, pero hoy y sobre todo el domingo no son días de experimentar con la comida así que no me salgo de la rutina: zumo de naranja, cereales, tostadas con mermelada y café.
A media mañana salgo a trotar unos 25 minutos a ritmo lento. Desde el miércoles que tuve sesión de masaje no había salido a correr. Las piernas están perfectas, ningún dolor y voy descansado. El clima también me ayuda ya que no hace demasiado frío y Berlín tampoco es famoso por el calor, así que perfecto.
Después de la sesión de trote, decido volver a la Feria pues el día anterior había visto alguna cosa pero por falta de tiempo no me detuve a mirar. Además como tampoco iba a hacer turismo ese día y no quería cansarme, pues perfecto.
Por la noche, cena de confraternización con todos los corredors.cat en un italiano, a comer pasta (toda la semana cenando pasta y viernes y sábado, comiendo y cenando... no voy a tomar un plato de spaguetti en varias semanas ;) )


De vuelta al hotel, toca dejar todo preparado para el día de mañana, ya que habrá que levantarse temprano. Esta era la equipación:
- un bidón de 0,5l con sales
- 3 power gel, uno de ellos con cafeína
- vaselina para evitar rozaduras en diversas partes del cuerpo
- pulsómetro
- pantalón, camiseta, zapatillas y dorsal


Domingo 20 Septiembre 2009:
A las 5:45 toca diana. Después de una ducha rápida a las 6:15 ya estaba desayunando. No me había levantado muy nervioso, de hecho había dormido como un niño, de un tirón. Los únicos que estábamos desayunando éramos los corredores (en el hotel había más corredores además de Jaume, Carlos, Mónica y su marido también catalanes y yo). El ambiente sí era de un poco nerviosismo, todos teníamos ganas de acabar de desayunar y largarnos cuanto antes para tomar sitio en los cajones de salida. Del hotel a la salida había como unos 30 minutos en metro y andando.
A las 6:45 salía del hotel camino de la puerta de Brandenburgo, donde era la salida.
En los andenes del metro todos éramos corredores que íbamos al mismo destino.
Al salir del metro todavía quedaba como un kilómetro andando hasta los cajones. Por el camino, parada técnica para liberarse de algo de "lastre" y ya no hay vuelta atrás.
A las 8:00 aprox entro en el cajón. El tiempo hacía bueno, a pesar de estar parados (había tan cantidad de gente que lo único que podías hacer era dar saltos) no tengo frío.
El speaker no para de hablar, pero siempre en alemán. La organización tendría que darse cuenta que a esta maratón viene gente de muchos países que no entienden alemán. Deberían traducir al inglés (sino al español). La espera hace que los nervios empiecen a aflorar, pero trato de pensar en que todo está hecho y ya sólo falta correr. La concentración es total.

Con puntualidad alemana, a las 9:00 dan el pistoletazo de salida. Estoy en el cajón E y tardo unos 2 minutos en pasar por el arco de salida. No es mucho.
Salgo con Luis (Koldo) y nos hemos planificado seguir un ritmo de 4:40/km.
La calle de salida es amplia y donde estamos no hay problemas de espacio con lo cual podemos correr desde el primer momento.

Durante todo el recorrido no hay ni una sola calle que no tenga gente animando. La gente se vuelca con los corredores: anima, baila, grita nombres, paises. Hay también música durante todo el recorrido: música en vivo, grabada, música moderna, clásica, batukadas... Es impresionante. Sobre todo cuando oyes que la gente grita y anima con los nombres de los corredores.
Durante todo el recorrido vamos juntos Luis y yo. Cada kilómetro Luis va controlando los kilómetros y cantándome el ritmo del kilómetro y el ritmo medio de carrera. Conseguimos mantener un ritmo medio por debajo de 4:40 durante casi todo el recorrido.
Pasan 10 km y yo voy muy bien. El ritmo de 4:40/km es cómodo para mi. Voy cogiendo agua en cada avituallamiento y cada 5km aprox voy bebiendo algo de agua con sales que llevo conmigo.
Pasamos la media maratón en 1:37:26. Perfecto! Si mantenemos este ritmo acabaríamos sub 3:15.
En el kilómetro 22 tomo mi primer gel. Efecto milagroso, veo que las piernas se recuperan un poco y el cansancio que tenía desaparece. Sigo manteniendo el ritmo. Continuamos corriendo juntos Luis y yo. En el recorrido vamos saludando y adelantando a gente de la expedición de Barcelona que venía con nosotros. También nos encontramos con varios españoles e incluso algún catalán que nos pregunta el objetivo que tenemos. Al decirle que 3:20, nos saludan y deciden seguir a su ritmo.
Los kilómetros pasan. Me encuentro bien. Seguimos con ritmo de 4:40. Bebiendo en cada avituallamiento.
Yo disfruto viendo la gente que hay en las aceras, sintiendo la música. Es una lástima que no tuviera más fuerzas para levantar más la cabeza y ver la cantidad de monumentos históricos por los que pasamos, pero en fin, estamos en la carrera y la concentración es máxima.

En el kilómetro 32 tomo mi segundo gel. El efecto es el mismo que el gel anterior, me recupera y me permite continuar fresco hasta el kilómetro 37.
Hasta aquí era zona conocida, pues lo máximo que había llegado a hacer en tirada larga eran 32 km. Ahora empezaba la verdadera maratón, pues no sabía cómo iba a reaccionar el cuerpo después de todos estos kilómetros.

En el km 37 estaba situado un avituallamiento. Decidí tomar el último gel (tenía duda de si tomarlo o no, ya que el último lo había tomado 5km antes) y acompañarlo con un buen trago del agua que llevaba.
Al acercarse el avituallamiento, Luis va a coger agua y yo estoy indeciso. Al final decido tomar agua pero me tropiezo con varios corredores. Debido a la indecisión pierdo unos segundos preciosos que hacen que pierda de vista a Luis. Las piernas ya no están tan frescas y aunque intento seguirlo, veo que no soy capaz. Luis se gira varias veces para ver si me encuentra, pero no me ve y yo dejo que se vaya sólo. Ya me empezaban a aflojar las fuerzas.

Unos metros más adelante viene mi cruz. Siento unos pinchazos en la pierna izquierda y decido aflojar un poco. En el km 38 estoy hecho polvo (¿muro?) y me paro unos segundos. Pienso para mi interior: "no puede ser, después de 38km no me puedo parar" y continuo corriendo pero ya a 5:15/km. Aquí fue muy importante el apoyo de la gente que me animaba por mi nombre "Go Oskar, Go!!".
El km 38 es el más duro que tuve, pues al parar me ha costado mucho continuar. El 39 y siguientes ya voy mejor, pero ni de lejos cojo el ritmo de 4:40. Estoy a 5/km.

Cuando veo la puerta de Brandenburgo es cuando ya doy todo lo que tengo dentro de mis piernas. Aprieto dientes y tiro pa'lante. Cruzo la puerta y todavía quedan 195m. Dios mío, que se acabe esto de una puta vez... Y se acabó. Cruzo la línea de meta, me cuelgan la medalla y me emociono. Porque no veo a Luis, mi compañero de viaje durante 37km sino le abrazaría y me echaría a llorar.
Al final, un tiempo de 3:17:06 y en el puesto 2959 de la general (de un total de 40000). Aunque esto es lo de menos. Lo importante ha sido acabarla.
Ahora ya puedo decir eso de "YA SOY MARATONIANO".


Unas horas después de acabar la maratón, delante de un trozo del muro de Berlín.


Delante de la puerta de Brandenburgo, el lunes siguiente a la maratón.


La sensación al acabar mi primera maratón ha sido de una gran emoción. Estaba tan cansado que no me salían lágrimas, pero cada vez que recuerdo la llegada aún me emociono.
Al cruzar la meta no me he parado, continué andando varios cientos de metros pero al final me tenía que parar, tenía que hacer algo de estiramientos. Al pararme sentí la cruda realidad: las piernas eran tablas, no las podía doblar y lo peor de todo fue que me empezaron a dar unas rampas con un dolor tremendo que tuve que ir a la asistencia médica a que me ayudaran.
Pero después de esto que yo califico como "gajes del oficio", el balance ha sido positivo. Aparte de las molestias generales en los gemelos, después de una siesta de unas horas el domingo, por la noche ya podía andar bien y el lunes estaba recuperado.

Y este reto se ha acabado. Ahora toca pensar en la siguiente... ¿Barcelona 2010?
Muchas gracias a todos los que me habeis seguido y apoyado. Y también a la familia de corredores que me encontré en Berlín. Debe ser que estamos hechos de una pasta diferente porque aguantar lo que hemos aguantado, no sólo correr 42km 195m sino todo el entrenamiento realizado con lluvia, sol, frío y calor debe tener mucho mérito.
Felicidades y gracias a todos.