miércoles, 29 de diciembre de 2010

Entre polvorones y polvorones, unos kilómetros


Pues si, no puedo estarme quieto. Y en estas fechas donde se tiende a abusar de comida y bebida, no iba a ser menos.

Siempre pensé que no me obsesionaría con esto del running, pero me estoy dando cuenta que en cierto modo sí me obsesiono. Tras unas copas de vino, tras comer más de lo que realmente necesita mi cuerpo (y que bien rico que está todo) y cumplir con el rito de los postres, champán, cafés y demás y todavía queda la noche de fin de año, yo pensando en cuántos kilómetros me tocará correr al día siguiente. Decidme que no soy el único, por favor ;)

Pero creo que lo estoy llevando bastante bien. Intento seguir con mi rutina diaria y aprovechar estos días de vacaciones para salir a hacer kilómetros durante la mañana y con la poca luz de sol que por Galicia hay, pues los días están encapotados y los últimos días no para de llover. Pero eso no es excusa. He entrenado en peores condiciones.

Aviso que no doy tregua. No os durmáis, que sigo dando guerra. Estos días estoy entrenando en terreno repleto de toboganes. Es una ruta de carreteras comarcales donde no hay ni 200 metros que sean completamente llanos y eso impide que pueda seguir un ritmo constante aunque lo intento.
El viernes 24, han sido 14km a un ritmo medio de 4:29.
El domingo 26 cayeron 20km en 01:32:36, a ritmo de 4:30/km.
Ayer martes 28 y como una inocentada, sólo hice 10km a ritmo de 4:25.
Y hoy miércoles hice 12km a 4:32/km.

Cada día sufro un poco, quizás en parte a que vamos castigando cada día un poquito más el hígado con los excesos de comida y en parte a que intento mantener un ritmo constante en los diversos toboganes. Cada día cuando acabo el entrenamiento pienso "lo que no te mata, te hace más fuerte".

El día 31 se celebra una S. Silvestre en el vecino pueblo de Noia. Es un recorrido de 3200m y que una vez finalizada un grupo de amigos seguiremos hasta completar un recorrido aproximado de 10K. Intentaré estar allí.

Felices Fiestas.