domingo, 21 de octubre de 2012

Y el entreno del domingo

Por fin la sonrisa se adueña de mi cara.
Por fin vuelvo a tener buenas sensaciones.
Por fin consigo salir a trotar un domingo.

Cuando te marcas pequeñas metas y objetivos alcanzables, suceden estas cosas. Uno acaba el entreno con buenas sensaciones y con una sonrisa del deber bien hecho.

Este domingo me había marcado como objetivo hacer un diez mil. Pero un diez mil sencillo, sin pretensiones de dificultad ni de tiempos. Un diez mil que saliera como tenía que salir: cómodo y contento de haberlo hecho.

Saqué la cinta del pulsómetro del cajón al que había sido relegada hace meses cuando me dispuse a realizar entrenos anárquicos y hoy quise medirme a ver cómo iba de cardio. Pero también para no pasarme de revoluciones y por tanto acabar bien.


El recorrido es ya el archiconocido de la N-II dirección Pallejá y media vuelta al salir del polígono justo a la entrada de S. Vicenç Dels Horts.
Intenté ir regulando en todo momento y no dejarme llevar por la euforia. El pulsómetro es una herramienta más que me permite controlar mejor si me estoy pasando o no con el ritmo.
Esos valles que se ven en la gráfica son debidos al momento que observaba el fore y aflojaba un poco el ritmo para bajar pulsaciones.
Es curioso ver que en los dos últimos kilómetros consigo moderar mejor mi ritmo, de ahí esos dientes de sierra que se observan.

Datos medios del fore:
  • Distancia: 10.05 km
  • Tiempo: 48:02
  • Ritmo medio: 04:47
  • HR medio: 163 bpm