lunes, 26 de marzo de 2012

Crónica Maratón Barcelona 2012


Aquí estamos, un año más, y una maratón... fustrada.
No pasa nada. Era lógico que sin haberla entrenado pudiera acabarla. Si la hubiera entrenado y me hubiera salido mal quizás estaría ahora comiéndome el coco y pensando qué pudo pasar.
Pero no es así. Me lo he tomado como un entreno. Ya estaría satisfecho si hubiera llegado hasta el km10, pero no fue así sino que aguanté bien hasta el km 30.

Salí con la intención de no mirar el reloj y guiarme por sensaciones, pero como me conozco, durante los primeros kilómetros que me sentía bien estaba yendo demasiado deprisa, a casi 4:30 lo cual era un suicidio para mí. Regulé bien y mantuve desde entonces un ritmo de 5'/km que me permitía ir cómodo.
Pero desde el km 10 la cabeza me estuvo jugando una mala pasada. Cada kilómetro que pasaba me preguntaba si sería capaz de llegar... las piernas y sobre todo las rodillas por momentos parecían que se querían romper, pero logré sobreponerme hasta cruzar la media maratón, gracias a un gel en el kilómetro 15 que me dio cierta energía para aguantar.

Desde allí y gracias a las pequeñas bajadas que hacía el recorrido me animé a continuar.
Pero en el kilómetro 27 donde había más animación, en la bajada hacia la Avda Diagonal, tuve una crisis que me hizo aflojar y ahí fue mi perdición. Cada kilómetro que pasaba fui perdiendo un minuto.
En el avituallamiento del km 27,5 decidí pararme para beber un baso de isotónica y algo de agua y DIOS!!! luego no podía volver a correr. Estuve unos minutos andando, dándole a la cabeza, pensando en si no sería posible llegar hasta el kilómetro 30. Paso a paso fui aumentando el ritmo, pero era un muerto viviente. Las piernas eran losas, las rodillas dolían horrores. La misma sensación que tuve en un entreno donde decidí pararme a falta de unos 10km y luego no pude sobreponerme y tuve que hacerlos andando. Ahora que lo pienso, fue lo mismo. Dios! si lo sé no paro.
Cuando crucé el km 30 decidí que era el final.

Me eché hacia un lado y me sorprendí a mi mismo porque no sentía nada en mi cabeza: ni tristeza, ni rabia, nada. Me había parado y pensé lo que conté al principio de esta entrada: un buen entreno de 30km y con 2:29:37 en las piernas.

Luego vino lo peor. Tener que coger el metro para volver hacia la meta a recoger las cosas. Tardé lo mismo que si hubiera podido continuar corriendo a 5/km: casi 1h.

Ahora toca borrar y empezar de nuevo.
Dicen que de los errores se aprende. Yo no creo que haya echo ningún error: no entrené, por tanto no acabé la carrera. No sé lo que podría haber pasado si continuara.
Lo que si sé es que la satisfacción de cruzar el arco de meta es mucho mayor al sacrificio y dolor que se puede pasar. Lo sé por experiencia. Ayer tarde estuve preguntándome el por qué me había parado, por qué no coger la isotónica mientras corría y seguir sin parar? Pero eso ya es pasado.

Felicidades a todos los que habéis participado en lo que ya es la cuarta maratón europea más popular, con más de 19500 inscriptos (detrás de Londrés, Paris y Berlín).