viernes, 29 de junio de 2012

No hay mal que por bien no venga

El refrán que da título a esta entrada de hoy nunca me ha gustado, pero hay que rendirse a la evidencia y ésta dice que los refranes dan cuenta de la realidad.

También es sabido que cuando bajas el listón de entreno durante una temporada, empiezan todos los males. Ahora que estaba empezando con ganas e ilusión a salir todos los días a correr, las rodillas han dicho basta.
Fui al podólogo y me hizo unas plantillas nuevas. Las probé durante casi nueve kilómetros y no veáis las "peaaasssso" ampollas que me hicieron en el pie derecho. Estuve durante tres días que casi no podía apoyar el pie en el suelo.


Ésta es una ampolla y no la de la gaseosa

Y además acabé no con una, sino con las dos rodillas hechas polvo. Mi condropatía rotuliana vuelve a hacer su aparición. Llevaba ya dos años que no sentía nada, así pues me tocará descansar durante un par o tres meses y doparme con el Condrosán para recuperar algo el cartílago.
Por un lado ya me viene bien que el descanso me toque ahora (bueno, no es que me toque, es que continuo con él...), pues está haciendo una calor que es insoportable, incluso saliendo por la tarde-noche debido a la alta humedad en el ambiente. Y no me habléis de salir temprano por la mañana, que eso es para Superhombres!

Y como no hay dos sin tres, sumado al sobrepeso que he cogido (8 kilos, ni más ni menos) ayer me tocó pasar por el quirófano.
Nada importante: una extirpación de un pequeño quiste que tenía en el codo izquierdo. Durante unos días no podré hacer ejercicios que implique esfuerzo de flexión con ese brazo. Menos mal que me queda el derecho :)

Vaya, que tenía ganas de actualizar el blog... y de charlar con todos vosotros pero ahora empiezan las vacaciones, cada uno se buscará un destino fresquito en el que recogerse y descansar y practicar deporte, si la maldita crisis nos lo permite.