domingo, 24 de junio de 2012

Día 1 del resto de mi vida

Bufff... vaya parón le he dado al blog.
Pero no estoy muerto, estaba descansando. Y es cierto.

Después de los 32km del Llop mis rodillas se han vuelto a quejar. Desde hacía días me dolía un poco la izquierda pero después del esfuerzo realizado ya fueron las dos las que me quisieron recordar que hay dos bonitas articulaciones que si no las cuidas te pueden pasar factura.

Así pues aproveché para descansar e ir al podólogo. La buena mujer (si, es una mujer la que me toca los pies, jejeje) me hizo otras plantillas. Las que tenía ya llevaba dos años con ellas y así como las ruedas de los coches se gastan por rodamiento, las plantillas se gastan al correr. Ahora comparándolas con las nuevas uno se da cuenta del desgaste que han sufrido. Las viejas tienen menos de la mitad del grosor que las nuevas.

Así pues, como un niño con zapatos nuevos empecé con el gimnasio. Ayer quería salir a correr un poco pero hacía tanta calor que decidí empezar en el gimnasio, con bici, elípticas y esas máquinas que hacía mucho tiempo que no las veía. Al final una sesión de 2 horas.
Esta mañana quería también salir a las 8 a trotar. Intento fallido. Ya me conocéis: no me levanta de la cama ni un jarro de agua fría. A las 10 podía ser una buena hora para salir a correr... en invierno. Porque la ola de calor de estos días desaconseja correr, a no ser que te guste "correr" el riesgo de coger una buena lipotimia o algo peor.
Pero como no hay mal que por bien no venga, he repetido con el gimnasio. Da gusto ver un gimnasio casi vacío y con todas las máquinas a tu disposición. La rescaca de S. Juan de ayer debió ser de aupa.

No recordaba yo dos días continuados de gimnasio. Prometo que ésto no se quedará aquí y mañana por la tarde cuando regrese de trabajar me pongo las zapas y salgo a probar mis nuevas plantillas. Un buen par de ampollas seguro que no me las quita nadie...